Posteado por: Danny Janampa | 23 agosto, 2008

Pericias de un peruano para ver a los SMASHING PUMPKINS en concierto

El lunes 16 de julio del 2007 siempre estará grabado en mi memoria. Todas las cosas que me sucedieron, las personas que encontré y la forma cómo obtuve aquella entrada, no sé si fueron mera coincidencia o prueba de que existe alguien Superior: un Ángel de la Guarda que se encarga de cuidarnos y proveernos aquello que más deseamos aunque con varios obstáculos de por medio, hay que decirlo.

A finales del 2001, luego de varios problemas internos Billy Corgan, vocalista de la Banda de Rock alternativo Smashing Pumpkins, anunciaba a la prensa internacional que la banda se desintegraba para permitir a cada uno de sus integrantes seguir sus propios proyectos individuales y familiares. Apenas llegó la noticia a oídos, sencillamente no lo podía creer, iba a morir sin ver en concierto a esta grandiosa banda oriunda de Chicago.

Sin embargo, a principios del 2007, luego de seis años de separación, los Smashing Pumpkins anunciaron con bombos y platillos en la revista Rolling Stone que volverían  reunirse y que pronto lanzarían un nuevo disco titulado  Zeitgeist.  Además, en recompensa a los seguidores del Área de la Bahía, prometieron hacer una extensa residencia en la ciudad de San Francisco. Luego de siete años de separación no había mejor forma  de hacerlo que en el mítico Auditorio de Fillmore (que albergó en su momento a bandas legendarias como los Velvet Underground, The Cure, Nirvana, Pearl Jam, The Smiths, para citar algunos ejemplos) con doce shows sin precedente que comenzarían el 15  julio y terminaría el 30 de ese mismo mes. Incluso alentaban a los fanáticos a llevar sus cámaras digitales y sus video-cámaras para registrar el evento. Luego me enteré que las mejores grabaciones colgadas en youtube.com serían elegidos para el video promocional que lanzaría la banda de su gira mundial, la que comenzó en mayo de ese año en el famoso Auditorio Rex de París con lleno total.

Smashing Pumkins in Fillmore Auditorium

Smashing Pumkins in Fillmore Auditorium

Y fue precisamente el primer domingo de ese mes cuando se comenzó a vender las entradas. En realidad no sé si hubo comienzo porque en sólo 10 minutos _ sí, sólo diez minutos _ todas las entradas disponibles para los doce shows ya estaban vendidas a través de Internet (SOLD OUT SHOW!). Era previsible, los Smashing Pumpkins es una banda de tributo y la entradas estaban a sólo $ 33.70 dólares (sí, lo mismo que cuesta un par de jeans Levi’s).

Todas mis ganas de verlos por primera vez en concierto se vinieron abajo. Súbitamente, algo en mí, una vocecita me decía “no te preocupes Danny, por algo has venido a los Estados Unidos, no sólo a trabajar, todo irá bien, un fanático como tú no pude quedarse sin entrada, sería injusto, calm down” Entonces, un poco recuperado del shock comencé a buscar a los revendedores de tickets a través de Internet.

Maldita la hora cuando dispusieron que las entradas fueran estrictamente personales y por lo tanto imposible de transar con ellas. Los organizadores justificaban la medida para evitar la reventa y que las entradas sólo lleguen a los verdaderos fanáticos que consiguieron sus tickets el día de la venta en Internet.

A pesar de todo, a través de ebay.com, una página web en el que se puede oferta de todo,  no faltaban algunas personas que jugaban con los sentimientos de los fanáticos como yo. Ofrecían la astronómica suma de $ 450 dólares por sólo una bendita entrada.

Definitivamente mandé a la mierda aquella vocecita que había despertado una pequeña oportunidad. La maldije, de no haber despertado siquiera esa esperanza no habría sido tan grande mi decepción. Ahora debía olvidarme por completo de ver al pelado de Billy Corgan rasgando cada una de las cuerdas de la guitarra, a Jimmy Chamberlaine imponente en la batería y a la nueva bajista Ginger Reyes_ cuya madre es peruana_ y  participar de uno de los mejores shows que se llevarían a cabo en el Área de la Bahía ese año.

Una semana después, los Smashing Pumpkins en vista de que varios fanáticos no pudieron conseguir entradas, como su servidor, programaron un show adicional en el balneario de Santa Cruz, a sólo dos horas de la ciudad de San Francisco. Ahora yo me mandé al infierno. What the fuck I was doing while they was announcing an extra show? Me había desentendido totalmente del tema para aplacar mi angustia, así que se me pasó esta información. El haber maldecido mis esperanzas había provocado de nuevo perder la oportunidad de ver a mi banda favorita en concierto.

Ya reconciliado con mi Vocecita _ que ya ahora comienza con mayúscula_ comencé a  revivir aquellas ganas que habían muerto en mí. Me dijo “no te preocupes, muy fácil, toma todo el dinero que tienes, he inviértelo en la entrada a pesar del riesgo que se corre, sino resulta te vas directo al concierto, haces tu cola y quién sabe, puedes conseguir una entrada”. Dejé mi suerte en manos del destino.

No había reparado en otro inconveniente, mi trabajo. Como mi horario por esos días me consumía casi todas las noches, el único día disponible era el día lunes 16 de julio, la segunda fecha de la tanda de 12 shows que se habían programado. Entonces, llegué dos  horas antes de que empezara el concierto, a las siete del día_ el sol aun iluminaba el cielo de San Francisco (en el verano los días se prolongan hasta las nueve de la noche) tratando de contactarme con una chica que me dos días antes me había ofrecido una entrada a $ 200 dólares, ¡más de siete veces del precio original! Una vez instalado en la cola como cualquier otro, volví a llamarla. Me dijo que llegaría una hora después, que recogería a unos amigos antes. Le colgué

¿Qué hago aquí en medio de una cola sin entrada y sin nadie que me ofrezca una? No tiene sentido estar aquí parado como un cojudo. ¿Y qué voy a decir cuando llegue a la entrada de Anfiteatro Fillmore? Esa chica no vendrá, no me va a vender la entrada. Vocecita de porquería, estoy haciendo el ridículo por tu culpa, por hacerte caso, si hubiera….

_You need a ticket?. I heard you were tryin’ to get it_  Me sorprendió el ofrecimiento de la señora que estaba un sitio antes de mí en la cola.

_Yes. I couldn’t get it_ Le dije que sí, que necesitaba un ticket

_Well, I got my son’s ticket. He can`t come. Today’s his girlfriend’s graduation_ Su hijo tenía que ir a la graduación de su enamorada. Y continuó_ I know It`s difficult to get a ticket but I just need 20 bucks to  park my car_ De nuevo no lo podía creer. Sólo necesitaba $ 20 dólares para el parkeo de su auto. Es decir, 13 dólares menos de la entrada original y extremadamente inferior al precio que se ofrecía por Internet.

_Thank you so much. I do really want to go to this concert. I love Smashing Pumpkins. Atiné a decir, muy agradecido

Otra vez a reconciliarme con aquella Vocecita. Gracias, si no fuera por ti no estaría ahora en la cola, súper alegre siguiéndole la cháchara a la señora que no deja de comentarme que admira a ese grupo desde sus inicios en los años ochenta. Que está muy entusiasmada con el reencuentro de los Smashing Pumpkins. Y yo que le decía, que a mi también, que soy de Sudamérica, de Perú, que no se preocupe, le explico, Perú se encuentra a lado de Brasil, y ella, Oh  Brasil, the Carnaval! Incluso me animé a conversar con la pareja que se encontraba delante de nosotros. Se sorprendían de todo lo que me había pasado para conseguir la entrada. De la mala suerte que había tenido en un comienzo. De cómo me volví a levantar para que una estúpida no se atreviera a decirme que no quería venderme la entrada. De lo dummy que me había sentido de estar allí en la cola sin entrada. Me dije, ahora que estoy tan contento me saco una foto. No, no, no, ya es demasiado, mucha molestia. Sólo me atreví a tomar una foto de la cola.

00 p.m en la cola

Como las entradas eran personales recién adentro del Auditorio le dieron las dos entradas a la señora de apellido singular Dallowey_  ¡Christina Wolf!_ En agradecimiento le ofrecí una bebida, me dijo que  don’t worry sólo necesitaba una botella de agua. Pensé, a veces la bondad de la gente extraña suele ser sumamente superior a la que solemos estar acostumbrados. La amabilidad y sencillez de  esta señora me ha dejado una lección de desprendimiento y aprecio al prójimo. Cuando a veces creo que el destino de la Humanidad no va por buen camino, que no puedo confiar en nadie, me acuerdo de esta señora que una vez fue una hippie de aquel San Francisco de los años 70, que leía los poemas beat de Allen Konisberg, y que le acababa de ofrecer a este tímido muchacho sudamericano la entrada que había reservado para su hijo.

Aquí les muestro la foto que me tome dentro del Auditorio Fillmore minutos antes de que comience el show.

Para acabar pueden chequear uno de los videos que grabé con mi cámara digital. Se trata de la canción Cherub  Rock. Disfrútenla

Epílogo:

Los Smashing Pumpkins en vivo son fenomenales, en especial si se presentan ante un auditorio de sólo 150 personas que es la capacidad máxima del Auditorio Fillmore de San Francisco. Practicamente un concierto místico y muy personal de tres horas.

Si no me equivoco esta banda sólo se ha presentado en un país latinoamericano: México. Espero que pronto se animen a visitar Sudamérica. Hasta ese entonces soy uno de los pocos sudamericanos que ha tenido la oportunidad de ver los Smashing Pumpkins en concierto.

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Responses

  1. que bien que lo hayas visto 🙂
    saludos


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